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Guerrero en tres canciones

Acuérdate de Acapulco, de aquellas noches, María bonita...1

Tengo frente a mí tres mapas de México, mi país. En el primero, en 2015 el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social coloreó con rosa pálido a las 10 entidades menos pobres; a 19 con naranja de diversos tonos y a las restantes 3 con rojo intenso, para indicar que en ellas el porcentaje de habitantes en situación de pobreza varía entre el 65 y el 80 por ciento.

Mi nieta de siete años, cuyo color favorito es el rojo y que vacacionó hace poco en Acapulco, me pregunta en qué entidad está Acapulco. Señalo una de las entidades rojas, le informo que es el estado de Guerrero, y ella dice que seguro es rojo porque en Acapulco los niños se divierten mucho cuando juegan con la arena de la playa.

Porcentaje de la población viviendo en condiciones de pobreza en México, en 2014 por entidad federativa. Datos: INEGI.

En el segundo mapa las entidades rojas son las mismas tres, y en ellas el rojo se utiliza para indicar que son los tres estados con mayor índice de analfabetismo.

A mi nieta tal vez podría informarle que en el muy rojo Guerrero hay mansiones fabulosas en la Zona Diamante de Acapulco, y localidades en las que nueve de cada diez niños tienen hambre. También podría decirle que en esa Zona Diamante de Acapulco hay clínicas Spa y Belleza para mujeres que reciben terapias de colágeno, masajes relajantes y baños aromáticos, y que en la Región de la Montaña la gente muere por falta de clínicas y médicos.

O podría explicarle que en Guerrero hay comunidades en las que no hay escuela y en las que seis de cada diez adultos no saben leer, y decirle que como Acapulco no es comunidad rural sino ciudad, ahí sí hay escuelas y además bastantes. Lo que no podría decirle porque no está en edad de que le diga es que muchas escuelas de Acapulco cierran en diciembre y en enero, que es cuando los maestros de Acapulco reciben su aguinaldo, porque la delincuencia organizada amenaza con desaparecerlos si no entregan la mitad del aguinaldo.

Porcentage personas analfabetas en México en 2010 por entidad federativa. Datos: INEGI.

Pero mi nieta no piensa en analfabetismo ni en pobreza ni en los crímenes que solapan las autoridades municipales, estatales y federales, sino en colores y canciones. Porque ahora lo que me pregunta es si hay canciones de Acapulco. Escarbo en mi memoria y recuerdo fragmentos de la que Agustín Lara compuso hace setenta años para María Félix, la diva mexicana que, cuando se casó con él, inauguró la moda entre famosos de pasar la luna de miel en Acapulco: Acuérdate de Acapulco, de aquellas noches María bonita, María del alma... Te dije muchas palabras de esas bonitas con que se arrullan los corazones... La luna que nos miraba ya hacia ratito se hizo un poquito desentendida y cuando la vi escondida me arrodillé para besarte y así entregarte toda mi vida.

Poco después de que Lara arrullara de ese modo el corazón de María Félix, Acapulco se convirtió en el centro cosmopolita mexicano por excelencia. En sus playas vacacionaban los estadounidenses ricos, y tal vez ninguno supo que junto al aeropuerto en el que aterrizaba el avión que lo traía a ese puerto mexicano, había fosas clandestinas con cadáveres de campesinos que osaban levantar la voz en contra de los poderosos.

Me retracto: supongo que algunos turistas lo sabían. Porque ayer leí la lista de celebridades estadounidenses que al casarse optaron por pasar su luna de miel en Acapulco, y dos de ellos fueron presidentes de ese país del mundo que presume de tener servicios de inteligencia que lo saben todo. Uno de esos dos presidentes, John F. Kennedy, gobernó Estados Unidos cuando en Guerrero y muy cerca de Acapulco, un maestro egresado de la escuela normal rural de Ayotzinapa, gestaba la fundación del Partido de los Pobres, organización política de lucha social que después se radicalizó para convertirse en guerrillera.

El maestro en cuestión se llamaba Lucio; su apellido era Cabañas y, por cortesía de Wikileaks, actualmente ya se sabe que el embajador de E.U. en México informaba a su gobierno las andanzas de Cabañas. Lo que no me consta pero lo supongo, es que los embajadores subsiguientes no omitieron informar que en su intento por borrar del mapa al Partido de los Pobres, el ejército federal torturaba y asesinaba a los simpatizantes de Cabañas, desapareciéndolos con técnicas idénticas a las de las dictaduras militares sudamericanas de esa época: subiéndolos a un avión para arrojarlos en el mar2.

El avión en cuestión era un Arava de los que Israel vendió a gobiernos de distintos países de América Latina a principios de la década de los setenta, ofreciéndolos como ideales para acciones de contrainsurgencia. Y ahora ya se sabe3 que ese avión usado por los militares para desaparecer campesinos en Guerrero acusándolos de comunistas, también se usó para llevar a Texas marihuana y goma de opio proveniente de los sembradíos de amapola de Guerrero, pues varios militares de la época aprovecharon su estadía en Guerrero para asociarse con narcotraficantes.

Aunque lo que en realidad aprovecharon fue que en Guerrero la desigualdad social era de tal tamaño, que los campesinos tenían sólo dos opciones: unirse a la guerrilla para combatir a los caciques que los despojaron de sus tierras, o subir a las montañas a cultivar marihuana y amapola.

Pero ahora los pobres de Guerrero tienen ya una tercera opción: ser sicarios de la delincuencia organizada.

Por eso no me extraña que en el tercer mapa Guerrero también sea rojo y esta vez para indicar que es el estado más violento del territorio nacional. Mientras que la tasa mundial de homicidios, expresada en cantidad de homicidios por cada cien mil habitantes, es de 6, el informe Índice de Paz México 20154 indica que en el estado de Guerrero es de 44, que en la ciudad de Chilpancingo (capital de dicho estado) es de 57.45 y que es de 41 en la ciudad de Acapulco. Pero eso no se lo diré a mi nieta porque aún es una niña. Tampoco le diré que dicho informe aclara que esos cálculos no incluyen a los desaparecidos recientes cuyo cadáver aún no se ha encontrado (que en nuestro país son decenas de miles), ni que México ganaría medalla en el campeonato de la impunidad, pues el citado informe también dice que aquí solamente en el 5% de los homicidios el sistema judicial captura y sentencia al homicida.

Índice de paz por entidad federativa en México en 2015. Un índice más bajo indica menos violencia. Datos: Mexico Peace Index 2015, Institute for Economics & Peace.

Amapola, lindísima amapola...5

Atoyac de Álvarez es una ciudad guerrerense de poco más de veinte mil habitantes, que se encuentra a hora y media de Acapulco. Es cabecera del municipio del mismo nombre y en ella está el obelisco bajo el que descansan los restos de Lucio Cabañas. Junto al obelisco, este profesor guerrillero, convertido en estatua de bronce, observa a los transeúntes y escucha fragmentos de sus conversaciones:

─ En La Cebada levantaron al comisario y a su hijo. Se los llevaron cuatro encapuchados que venían en una camioneta...

─ La mujer de Hilario apareció muerta en la Mariscal...

─ Lupe anda vuelta loca porque secuestraron a su hijo. Al chico, porque el grande era el decapitado que encontraron en la carretera...

Oyendo eso Lucio piensa que el mundo está dando vueltas en redondo, porque el reino de la angustia y del terror se ha vuelto a instalar en Atoyac. Pero antes, cuando él estaba vivo, los secuestros, torturas y desapariciones de campesinos de Atoyac los perpetraban militares obedeciendo órdenes explícitas del presidente de México, pues el de Estados Unidos habría visto con muy malos ojos que México tolerara que sus campesinos se volvieran comunistas. En cambio ahora quienes secuestran, torturan y asesinan en Guerrero generalmente son maleantes y policías pertenecientes a los distintos grupos delictivos de la zona, y supongo que no actúan por orden explícita de nuestro presidente, sino simplemente porque a él no le interesa combatir la impunidad que impera en México. Pero eso Lucio ya no puede denunciarlo porque ahora es sólo una estatua muda que escucha lo que dicen los transeúntes al pasar.

Estatua de Lucio Cabañas. Fuente.

Hasta hace pocos años, esta estatua de Lucio convivía en forma pacífica con una edificación que aludía (ignoro si propositivamente) al origen de la violencia actual en Atoyac: una fuente con forma de amapola, situada en la plaza principal. Eso tiene algo de lógica, pues Lucio y la amapola representan las dos alternativas que, a principios de la década de los setenta, tenían los campesinos de ese municipio.

En ambos casos, la elección implicaba internarse en la cordillera. Caminar durante muchos días entre pinos, ayacahuites y oyameles hasta encontrar, en el caso de quienes querían seguir a Lucio, indicios de algún campamento guerrillero. Para los otros, el objetivo era el que bien describe Víctor Cardona, cronista de Atoyac: "llegar a la falda de algún cerro inaccesible al común de la gente, sembrar melgas de amapolas, regarlas, fertilizarlas y cuidarlas con rifle en mano"6.

Aunque claro, eso de internarse en la cordillera hasta llegar hasta un lugar inaccesible al común de los mortales para sembrar ahí amapola era antes, pues ahora quienes gobiernan en Guerrero son los grupos delictivos y entonces ya no hay que esconderse tanto para cultivar la flor prohibida; actualmente, en Guerrero cualquier periodista interesado puede encontrar con relativa facilidad sembradíos de amapola, pues para ello basta, como dice Humberto Padgett, "buscar donde el hambre muerde con más rabia, donde la escuela es un rumor, donde el agua entubada es parte de otro mundo y donde se concentra la población indígena"7.

Lo anterior no significa, por supuesto, que los integrantes de la población indígena sean los delincuentes que gobiernan en Guerrero. Significa únicamente que dado que la población indígena vive en situación de pobreza extrema, opta por sembrar amapolas en la parcela familiar, hacer cortes finos en el bulbo de cada flor para permitir que salga la goma de opio que hay en él, guardar la goma en latas y venderla a precio ínfimo al visitador, es decir, a la persona que alguno de los muchos grupos delictivos que operan en Guerrero comisiona para recoger la goma.

Campo de amapolas en México. Hillebrand Steve, U.S. Fish and Wildlife Service. Dominio público. Fuente.

Antes, el siguiente paso era hacer llegar la goma al norte del país, en donde el cartel de Sinaloa (organización delictiva a la que se le atribuye haber sido pionera en la siembra de amapola en el estado de Guerrero) la procesaba en laboratorios clandestinos para convertirla en heroína. Pero ahora basta con llevar la goma a Iguala, la ciudad de Guerrero cuyo alcalde está acusado de haber ordenado, en septiembre de 2014, la desaparición de 43 jóvenes campesinos que aspiraban a ser maestros y estudiaban en la escuela normal rural de Ayotzinapa. Pues ahora en Iguala hay cada vez más laboratorios clandestinos que fabrican heroína, debido a que los narcotraficantes mexicanos son excelentes empresarios.

Durante muchos años Guerrero se encargó básicamente de producir la marihuana que inundaba el mercado estadounidense. Pero cuando los narcotraficantes mexicanos intuyeron que en varios estados de ese país vecino iba a legalizarse el uso de la marihuana para fines recreativos, concluyeron que la marihuana iba a dejar de ser negocio y decidieron incrementar y mejorar la producción de heroína en el estado de Guerrero. Y lo lograron: la DEA estipula en un informe reciente8 que la mayor parte de la heroína que se consume ilegalmente en Estados Unidos se produce en México, principalmente en Guerrero.

Para lograr tan portentosa hazaña, los carteles mexicanos se modernizaron. Por una parte, importaron científicos especialistas que enseñaron a laboratoristas de Guerrero a producir heroína blanca altamente refinada, y mucho más potente que la heroína marrón que antes producían. Por otra parte, adoptaron ideas neoliberales y optaron por subcontratar. Porque antiguamente el cartel de Sinaloa y los grandes carteles que derivaron de él se encargaban del proceso de principio a fin, es decir, desde la entrega de semillas de amapola a campesinos que quisieran cultivarla, hasta la colocación en el extranjero de la heroína procesada; pero de acuerdo a la organización In SightCrime, ahora la costumbre en boga es delegar todo el proceso a distintos grupos delictivos más pequeños, que pagan una cuota al cartel grande para que se los concesione9.

¿Consecuencias? Terroríficas. En parte porque la rivalidad entre los grupos chicos que compraron su franquicia para producir y exportar heroína desde el estado de Guerrero es tan grande, que ninguno tiene empacho en torturar, asesinar y desaparecer a supuestos integrantes de cualquier organización rival; y tampoco en torturar, asesinar y desaparecer a cualquier joven despistado que, sin tener pinta de turista acaudalado, ose llegar en autobús a Acapulco, Iguala o Chilpancingo y propiciar así que lo confundan con supuesto refuerzo para una organización rival.

Pero también porque a algunos de los grupos delictivos que antes trabajaban para los grandes carteles de narcotraficantes les resultó oneroso tener que pagar franquicias y, aprovechando que nuestro país es el reino de la impunidad, privilegiaron negocios menos complicados, como el secuestro o la extorsión: en muchas ciudades y pueblos de Guerrero y del país no sólo sucede que algunos planteles educativos cierran para evitar que se extorsione a los maestros con la amenaza de desaparecerlos si no donan su aguinaldo a la organización delictiva que lo solicite; también se extorsiona a los pequeños comerciantes, a los taxistas, a los vendedores ambulantes y a casi cualquier persona que perciba algún modesto ingreso en forma regular, amenazándola con desaparecer a su familia si no paga a la delincuencia organizada la cuota mensual que los delincuentes estipulan.

Te buscaré hasta encontrarte...10

Iguala está en la Región Norte de Guerrero y no sólo es la ciudad de la que parte el 60% de la heroína que los narcotraficantes mexicanos infiltran en Estados Unidos y el resto del mundo, y además la ciudad cuyo alcalde ordenó desaparecer a los 43 estudiantes de la escuela de Ayotzinapa; también es la ciudad en la que está la parroquia de San Gerardo María Mayela, cuyo comedor es terrorífico: una sala enorme con un pequeño cartel en la pared que reza Te buscaré hasta encontrarte, rodeado de largas hileras de fotografías de personas desaparecidas en la zona en los últimos tres años. Son levantados, que es el término con el que se designa en México a las personas a las que secuestra algún comando armado generalmente para desaparecerlas. Pero no son los 43 estudiantes de la escuela de Ayotzinapa.

Manifestación contra las disapariciones de Ayotzinapa. Se pueden ver algunos retratos de los estudiantes asesinados. Isabel Sangines. CC BY. Fuente.

Sus fotografías están ahí porque la tragedia de los estudiantes de dicha escuela, la imposibilidad del gobierno mexicano de ocultarla y la indignación y solidaridad de muchos cientos de miles de personas que, en México y en el mundo, salieron a las calles a gritar "¡Justicia!", "¡No están solos!" y a exigir la renuncia del presidente de México, propiciaron que algunos familiares de otros levantados en Iguala y sus alrededores decidieran vencer su miedo, reunirse en la citada iglesia, reportar al párroco que tenían familiares levantados y conformar, en noviembre de 2014, el comité de familiares de víctimas de desaparición forzada llamado Los otros desaparecidos de Iguala.

Desde entonces, son buscadores de tesoros, calificativo acuñado por los propios integrantes de dicho colectivo para indicar que lo que buscan en los cerros que rodean a Iguala son los restos de algún ser querido desaparecido. Al principio, en la lista de desaparecidos no había muchos, pero la lista fue amentando a medida que padres, abuelos, hermanos y cónyuges lograron hacer a un lado el temor que les producen las amenazas de quienes levantaron a sus familiares; actualmente en la lista de dicho comité hay más de 400 desaparecidos.

Para sus familiares, los domingos son de búsqueda. Se reúnen en la iglesia uniformados con camisetas negras, reciben la bendición del párroco y emprenden el camino hacia las faldas de los cerros, en busca de fosas clandestinas.

Con sarcasmo no exento de humor, afirman utilizar tecnología de punta: varas secas o varillas de metal, cuya punta meten en la tierra y al sacarla la olfatean; si huele mal, lo probable es que ahí haya un cadáver enterrado. Pero este sistema rudimentario funciona. Para muestra, basta el siguiente párrafo, que forma parte del comunicado emitido por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el 2 de octubre de 2015, días después de haberse reunido en Iguala, en la parroquía de San Gerardo, con familiares de Los otros desaparecidos:

"En la visita al estado de Guerrero, la Comisión recibió información de los familiares de los 43 estudiantes y también de los familiares de otras personas desaparecidas en el municipio de Iguala, quienes se autodenominan “Los Otros Desaparecidos”, y que denuncian que 450 personas han sido desaparecidas en Guerrero desde 2008. Durante el proceso de búsqueda de los 43 estudiantes, fueron halladas otras 60 fosas colectivas clandestinas en dicho municipio, donde se encontraron hasta el momento 129 cadáveres. A la fecha, se habrían identificado a 16 de estas personas. La incapacidad institucional para atender el problema ha dado lugar a que sean los propios familiares los que están llevando a cabo sus propias búsquedas de fosas clandestinas en Iguala buscando a sus familiares desaparecidos, y desde noviembre de 2014 hasta la fecha han encontrado 104 cuerpos. Hasta el momento sólo se han identificado oficialmente a siete de ellos"11.

Vuelvo a observar los tres mapas de mi país. Pienso en mis nietos y en los restantes niños y jóvenes mexicanos, y lo único que se me ocurre es plagiar a Gramsci y decirles Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia. Agítense, porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza.

Fotografía de la manifestación contra los eventos de Ayotzonapan. CC BY-SA. Fuente.

Referencias


  1. Agustín Lara - María Bonita 

  2. Informe final de la Comisión de la Verdad del Estado de Guerrero. Octubre 2014. Consultado por última vez el 22 de diciembre de 2015. 

  3. Humberto Padgett. Guerrero, caminando por los campos de la goma. Investigaciones. sinembargo.mx, 16 de febrero de 2015. 

  4. Mexico Peace Index 2015. Institute for Economics & Peace. Consultado por última vez el 22 de diciembre de 2015. 

  5. Sara Montiel - Amapola 

  6. Víctor Cardona Galindo. Esos jardines de la sierra. Páginas de Atoyac. El Sur de Acapulco, 3 de julio 2012. 

  7. Humberto Padgett. Nación Gomera: La Triste Economía en la Tierra de la Amapola. Investigaciones. sinembargo.mx, 18 de febrero de 2015. 

  8. Statement of Jack Riley / Acting Deputy Administrator / Drug Enforcement Administration / Before the Committee on Energy and Commerce Subcommittee on Health United States House of Representatives / October 8, 2015. U.S. Department of Justice. Consultado por última vez el 22 de diciembre de 2015. 

  9. Kyra Gurney. Franquicias de Goma de Opio. Sección del artículo Producción de amapola en México abastece la creciente demanda de heroína en Estados Unidos. In SightCrime. Análisis. 12 de febrero 2015. 

  10. Jimmy Sossa - Te buscare 

  11. Observaciones Preliminares de la Visita in loco de la CIDH a México. Anexo al comunicado de Prensa. Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Organización de Estados Americanos, 2 de octubre de 2015. Consultado por última vez el 22 de diciembre de 2015.