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¿El voto electrónico desacredita la democracia?

Si interrogan personas al azar en el mundo de la informática, hay buenas posibilidades que no tengan una buena opinión del voto electrónico1. En efecto, esta población más informada que la media tiene conciencia que no existe casi ningún sistema informático sin fallos, que éstos provienen de errores de software, de errores de concepción, o de inserción voluntaria de "puertas traseras". Por otro lado, la mayor parte de los sistemas de voto electrónico utilizados hoy en día suponen dar las llaves de las urnas a un "tercero de confianza", sin control posible sobre el buen desarrollo del escrutinio, lo que produce una desconfianza legítima, tanto más importante cuanto más grande es lo que está en juego en la elección.

Ilustración hecha por Klifton Kleinmann.

Pero sería completamente ingenuo contentarse con rechazar en bloque el voto electrónico, ya que éste ya es por todas partes: elecciones profesionales, asociativas... e incluso ciertas elecciones políticas. Además, numerosos políticos defienden una generalización del voto electrónico, sobre todo para mejorar la tasa de participación. No escondamos pues la cara y analicemos cuales son los riesgos y los beneficios inducidos por este modo de escrutinio. O más bien deberíamos decir estos modos de escrutinio. El voto electrónico puede ser de dos naturalezas muy diferentes: máquinas de votación o voto por internet. Trataremos aquí de las dos pero tendremos cuidado de distinguir lo que están en juego en ambos casos.

La máquina de voto es un tipo de computador especializado, instalado en los centros de votación, y que sirve como reemplazo del voto puramente en papel. Algunas de esas máquinas no reemplazan completamente el papel ya que ellas imprimen la papeleta del votante, que este depositará en una urna, lo que permite una doble contabilidad de votos, destinada a hacer los resultados más fiables2. Las máquinas pueden estar conectadas a Internet, en red local, o completamente aisladas sabiendo que el aislamiento de las máquinas hace más difícil los ataques externos pero no necesariamente imposibles, por ejemplo si el atacante se desplaza y se conecta directamente. En fin, todo voto se realiza en dos etapas (registro del votante y emisión del sufragio), las máquinas pueden estar destinadas a esta segunda etapa solamente o a todo el proceso. El voto mediante máquinas está ya muy extendido, especialmente en los Estados Unidos, pero también en Brasil, en Venezuela, en la India, en Bélgica y fue muy utilizado en los Países Bajos hasta su abandono en 2008 (debido a la falta de fiabilidad de las máquinas detectada por investigadores y varias instituciones).

El voto por Internet introdujo por su parte un cambio radical, yq que permite a cada elector posibilidad de votar desde el lugar que él deseé, desde un ordenador cualquiera. En este segundo caso, el sistema de voto electrónico (generalmente una interface web acoplada a un servidor) gestiona necesariamente la totalidad del proceso, registro del elector y consideración del sufragio Algunas de sus ventajas son evidentes: es más fácil votar ya que no es necesario desplazarse. Es igualmente más fácil organizar la votación ya que no es necesario instalar centros de votación (salvo si se quiere conservar la posibilidad del voto físico). Algunos de sus inconvenientes son también evidentes: es más fácil piratear el ordenador de un particular que una máquina de voto, los servidores que cuentan los votos están necesariamente conectados a internet y por lo tanto, son vulnerables a ataques, y finalmente no se puede nunca estar completamente seguro que es el elector quien vota, y que no vota bajo coacción.

El voto por internet para unas elecciones políticas es posible en algunos lugares del mundo (en Estonia desde 2005 pero también en algunos cantones suizos y para los franceses del extranjero) pero ya está extremadamente extendido para elecciones internas en el seno de asociaciones, para los consejos de administración y los representantes de personal de empresas, etc. No hay que subestimar la importancia de este tipo de elecciones, especialmente los desafíos económicos que representan. Es por lo que conviene ser también prudentes sobre los protocolos y software empleados.

El voto antes de la electrónica

Una cosa es segura, el voto na ha llegado con la informática, por lo tanto soluciones no tecnológicas son posibles. Para poder evaluar el voto electrónico, hay que compararlo con las otras posibilidades.

En los Estados Unidos, con el objetivo de, entre otras razones, reducir los costes de las elecciones y aumentar el índice de participación es tradicional que todos los escrutinios se hagan un mismo día del año llamado "Election day". Además, los electores son consultados sobre un gran número de preguntas: la elección de sus representantes políticos por supuesto, pero también el de los jueces y sheriffs, así como referéndums locales. La consecuencia es que en las papeletas de voto son generalmente muy largos. Para facilitar el recuento, la mayoría de las jurisdicciones utilizan escáneres ópticos que hacen el trabajo en lugar de los humanos. Podemos considerar estas máquinas como máquinas de voto, y su reemplazo por una máquina sobre la que el elector registra directamente sus votos puede ser bien vista, especialmente porque evita la ambigüedad, las casillas3 mal coloreadas... En Francia al contrario, mientras que el proceso electoral es tan sencillo y fluido (una papeleta impresa por cada candidato o por cada lista, urna transparente, evaluadores ciudadanos, encuestas a pie de urna para poder beneficiarse de resultados provisionales lo más rápido posible...), uno puede seriamente preguntarse sobre qué base ciertas ciudades empiezan a equiparse de máquinas de voto4.

Una papeleta de voto (por correspondencia) para las elecciones del 2 de noviembre de 2004 en Estados Unidos (destinada a ser leídos por un escaner óptico), fuente; Un papeleta para el referendum griego del 5 de julio de 2015 (dos casillas para tachar: No - OXI- y Sí - NAI-) fuente; Una papeleta para el referundum constitucional español del 6 de diciembre de 1978 (dos papeletas disponibles, una con sí y otra con no, los electores debían escoger un única papeletaentre las dos), fuente.

Los criterios de una elección exitosa

El buen funcionamiento de la democracia participativa se basa en las elecciones. Para que las personas que salen electas tengan la legitimidad necesaria, hace falta que la población crea que su elección a sido imparcial. Es por esto que todos los ciudadanos, en particular los representantes de los distintos candidatos, tienen el derecho de observar el proceso electoral, de principio a fin (la urna es pública y transparente, cualquier persona puede asegurarse que no se añade ni se retira ningún voto de manera irregular), y más en detalle sobre el recuento (cualquier persona puede asistir). Es importante que el voto electrónico respete los mismos criterios. Si los ciudadanos confían, aparentemente, en su mayoría en la fiabilidad de las máquinas de votación5, un ciudadano más desconfiado que los otros no está en posición de verificar el proceso electoral, contrariamente a el caso del voto en papel. Esta necesidad de confiar es una novedad anormal que acompaña al voto electrónico.6

Urna transparente durante una votación en Cataluña. Fuente: Wikimédia Commons. Licencia CC-BY-SA 4.0.

Un artículo reciente del sitio Internet francés Numerama se opone al voto por internet sobre la misma base argumentativa: "Hay, por supuesto, garantías técnicas dadas por los proveedores del voto electrónico y por la administración que les confía el acto fundador de la democracia, pero mientras el voto tradicional es un asunto de transparencia, el voto por internet se vuelve un asunto de confianza . Se debe tener confianza en la sinceridad del proveedor, y en la fiabilidad del conjunto del proceso, que no debe poder ser pirateado. Pero la democracia se basa en la transparencia y no en la confianza".

Existen, sin embargo, sistemas de voto electrónico (máquinas de voto por internet) que permiten restablecer de una cierta forma la transparencia, pero son desgraciadamente muy poco utilizados. Son los protocolos de voto llamados "verificables de cabo a cabo", de los que existen incluso programas libres que los implementan7. Estos protocoles no son, por tanto, perfectos. En particular, para comprender el mecanismo de "verificación", es necesario tener un buen nivel de matemáticas o bien tener confianza en los matemáticos e informáticos que se habrán tomado la molestia de verificar. No obstante, resulta más fácil dar confianza al gran número de personas que se habrán tomado la molestia de verificar, que a a las pocas que validan los sistemas opacos que se utilizan hoy en día. Por otro lado, algunos investigadores trabajan actualmente para mejorar la experiencia del elector que quiera verificar que su voto se ha efectivamente tenido en cuenta.

¿Vale la pena el voto electrónico?

Hemos visto que el voto electrónico, ya sea a través de una máquina o por internet, introduce un número importante de complicaciones que pueden desacreditar el resultado de las elecciones 8. Existen soluciones tecnológicas que permiten una cierta forma de verificación que deben usarse cuando se elige utilizar el voto electrónico. Sin embargo, es necesario en todos los casos considerar cuidadosamente las ventajas y los peligros antes de elegir el voto electrónico. Los argumentos más utilizados a favor de la instauración del voto por internet o de una disminución de costes cuando se utilizan las máquinas de votación no son suficientes para justificar los riesgos que comportan, en particular cuando los procesos electorales son fluidos.

En particular, el argumento sobre el aumento de la participación se debe valorar con respecto a la importancia de la votación. Para una votación de menor importancia (como la votación para elegir el consejo de administración de una asociación), uno puede imaginar que los electores no estén dispuestos a hacer el esfuerzo que conlleva desplazarse. En este caso es razonable instaurar un voto por internet o por correspondencia. En cambio, para elecciones políticas en dónde lo que está en juego es enorme, los ciudadanos deberían estar dispuestos a dedicar (a lo mucho) media hora para ir a votar. En Francia, en dónde las mesas electorales son numerosas y están bien organizadas, es todo lo que cuesta. En los países que organizan sus primeras elecciones como Afganistán, la gente está dispuesta a esperar horas para poder votar. El problema de la baja participación se resuelve de otras formas y no a través de las quimeras tecnológicas o del voto obligatorio. Se resuelve por vías políticas que pongan énfasis en la importancia de las consecuencias de la votación. La sola excepción aceptable es el voto de los electores que viven en el extranjero, para los que no se pueden instalar suficientes mesas electorales para garantizar que ir a votar sea una operación fácil.

Mujeres haiendo cola para poder votar en Afganistán. Autor: Albana Vokshi. Dominio Público. Fuente.

Hay otros argumentos que pueden ir a favor del uso de la tecnología y los ciudadanos deberán juzgar si lo positivo que aportan hace que valga la pena soportar los riesgos y las dificultades del voto electrónico. Una democracia participativa más extendida es un primer ejemplo. Cuando la ciudad de París pidió a los parisinos votar la repartición del 5% del presupuesto de inversión de la ciudad, no se implementó ninguna medida para impedir el fraude electoral. Cualquiera podía ir a cualquier ayuntamiento de cualquier zona de París y votar sin ningún control ni registro. Cualquiera podía crear una o varias cuentas en el sitio internet de la ciudad para votar. Si la democracia participativa quiere expandirse y ser digna de confianza, hará falta utilizar métodos con más garantías. En este caso, la elevada frecuencia de consultación justificaría la adopción del voto electrónico.

Poder retirar un voto ya emitido es otro ejemplo del milagro que solamente la tecnología puede permitir. Sin embargo, este argumento nunca se menciona como un punto a favor del voto por internet. En este modo democrático particular, no habría necesariamente elecciones a intervalos regulares. Cada ciudadano podría en todo momento cambiar de opinión y reasignar su voto de un candidato a otro. Así, los representantes rendirían cuentas en permanencia al pueblo ...

Notas


  1. Por supuesto, se pueden encontrar informáticos que se pronuncian a favor del voto electrónico, principalmente entre los que trabajan en el desarrollo de tales soluciones. Sin embargo, es interesante notar que están en contra del voto por Internet para las elecciones más importantes incluso entre los creadores de sistemas de voto por Internet. Ver por ejemplo: https://vote.heliosvoting.org/faq 

  2. STAR-Vote, un sistema de voto electrónico verificable, creado en asociación con el condado de Travis (Austin, Texas), es de ese tipo. 

  3. Si ha tenido la ocasión de rellenar un cuestionario que iba a ser leído por un escáner óptico (por ejemplo para algún examen estandarizado), seguramente se ha confrontado a estas pequeñas casillas que hay que rellenar sin salirse del margen. 

  4. Según France Élection , una de las tres empresas que vende máquinas de voto certificadas para las elecciones políticas en Francia, los criterios de selección son las ahorros, le sencillez y la fiabilidad percibida. Aunque la fiabilidad no es muy satisfactoria si creemos a http://archive.francesoir.fr/actualite/societe/elections-machines-voter-moins-fiables-que-papier-28041.html 

  5. Una encuesta presentada por France Élection y realizada por Opinion Way en 2012 a 1021 franceses pregunta "Qué confianza le inspiran a las instituciones electorales francesas (Estado, municipios, funcionarios) para poner en marcha y encuadrar la utilización de máquinas de votación en Francia?" y obtiene un 68% de "sí". Este resultado aparece en la sección 3 del informe del estudio titulada: "Confianza en las máquinas de votación". 

  6. Según este artículo http://www.agoravox-fr/actualites/citoyennete/article/ordinateurs-de-vote-la-confiance-23198, el único caso en el que se debería confiar en el voto electrónico es cuando se hace un apoderado. Por lo tanto, el uso de máquinas de voto sería equivalente a un gigantesco sistema de apoderados forzada.  

  7. Por ejemplo, en lo respectivo al voto por internet, los sistemas Helios y Bélénios dan tales garantías. Estas garantías no garantizan que los sistemas sean invulnerables y, por lo tanto, adecuadas para las elecciones políticas. Es, sin embargo, una lástima que que la mayoría de asociaciones y empresas que utilizan el voto por internet confíen la organización de sus votaciones a empresas con tecnologías oscuras y menos seguras en vez de utilizar programario abierto, promovido por los investigadores que trabajan sobre el voto electrónico. El sistema eVACS desarrollado y vendido por la empresa australiana Software Improvements afirma ofrecer también garantías similares ( y como en el caso de Hélios y Bélénios, es un programario libre). 

  8. La polémica que ocurrió después de la cerrada elección de George W. Bush contra Al Gore en el 2000 tuvo que ver con las máquinas de votación electrónica. Con el fin de evitar este tipo de dificultades en el futuro, Calthech y el M.I.T. han lanzado el Voting Technology Project ( proyecto de desarrollo de tecnologías de voto).